Mana para Pastores

Dios ha sido muy bueno conmigo al permitirme el honor de ser pastor, con mi esposa Edith, de tres diferentes congregaciones, siendo el último, “El Renuevo”, fundado en 1994 en el living de nuestra casa.

Además tengo el privilegio de ser hijo de misioneros, sobrino de dos misioneros más, y de un pastor, de haber cursado dos años de seminario, la hermosa oportunidad de leer una buena cantidad de libros, escuchado innumerables prédicas, y asistido a diversas conferencias.

Por ello me siento deudor con mis compañeros de ministerio, especialmente los más jóvenes, para compartir algo de las muchas riquezas espirituales que el Señor en su misericordia me ha concedido, en aproximadamente 24 años de pastorado, para Él y con Él.

Vuelvo a usar el nombre “maná” en el título, refiriéndome por supuesto a esa comida especial que Dios envió milagrosamente cada día a su pueblo escogido durante los 40 años que peregrinaron en el desierto. Mi deseo es proveer un poco de “alimento” espiritual para mis colegas al servicio del Señor, que los aliente e inspire.